Radiografía cultural de la ciudad

Marysabel Sánchez Bouttó
urbe@planeturbe.com


Al Museo de Arte Contemporáneo Sofía Ímber (Macsi), le dejaron sólo las tres primeras letras de la sigla; el parque del este Don Rómulo Betancourt pasó a llamarse Miranda; el Celarg presenta ahora exposiciones de corte revolucionario.

Aunque el Centro de Arte La Estancia realiza –desde que está en manos de “la nueva Pdvsa” – conciertos de rock, las exposiciones fotográficas quedaron para mostrar el gurrufío y otras expresiones folklóricas, además de que ya no hay tardes de jazz. El circuito del Ateneo de Caracas recién se convirtió en la Universidad Nacional de las Artes, al servicio de los estudiantes de la Universidad Bolivariana de Venezuela.

La forma de divertirse en la ciudad con actividades culturales chéveres ha cambiado y, ante la inseguridad en el oeste, han tomado fuerza alternativas en otros sectores como el Teatrex de El Hatillo, las opciones que brinda el espacio plural del Trasnocho, el Escena 8 de Chacao y el Caracas Theater Club de San Román.

EL FINAL DEL ATENEO
No hay actor, director, cineasta o artista plástico venezolano que no haya pasado por el Ateneo de Caracas desde su fundación en 1931. En sus salas hubo librerías, los primeros videos de autor y foros polémicos; una galería audaz, música, cursos, talleres y muchos jóvenes que descubrían que podía haber una cultura viva. Allí, se creó el grupo Rajatabla, la primera escuela de cine y de teatro del país, la Federación de Ateneos de Venezuela y todos los comités de solidaridad con los países iberoamericanos que sufrieron dictaduras.


Por órdenes del Ministerio de Finanzas, a la administración que gerenciaba la señora Carmen Ramia “se le venció” el comodato que poseía desde 1982, para poner a funcionar allí la Universidad Nacional de las Artes, institución que apoya la cultura desde las iniciativas de los estudiantes de la UBV, y, el domingo 28 de junio, presentó su última función el teatro Rajatablas con el montaje en teatro de la novela de Miguel Otero Silva, “Cuando quiero llorar, no lloro” en la que participaron más de 70 personas entre actores, bailarines, músicos y cantantes, además del Taller Nacional de Teatro.

Con el traslado, quedan inhabilitadas tres salas de teatro, una de cine, una de exposiciones y varias de usos múltiples. Organizaciones con sede en el edificio se vieron en la obligación de buscar nuevos locales: entre otras, Amnistía Internacional, la emisora del Ateneo y el Centro Panamericano de Creación e Investigación Teatral.

Polo Troconis, director de programación de la radio del Ateneo, 100.7 FM, nos dijo que "este edificio se diseñó para realizar actividades culturales, los festivales internacionales de teatro se gestaron aquí, las grandes ideas del arte se crearon aquí". Debido a la medida, la estación tuvo que mudarse para un nuevo espacio en Chacao, por lo que la señal salió del aire y se quedó sólo con programación musical durante 24 horas. El traslado supone que se cambie la situación de las antenas de transmisión, por lo que también se percibirá temporalmente una señal más débil.

Los defensores del espacio se preguntan por qué no pusieron a funcionar a la Universidad Nacional de las Artes en lugares como la torre Viasa –muy cercana a la estructura del Ateneo e invadida desde hace más de cinco años por familias sin casa– o en la torre sur del antiguo hotel Caracas Hilton, que está totalmente desocupada.

Habla doña Ramia

Carmen Ramia, con el apoyo de artistas, escritores y un equipo de colaboradores, se ha puesto como meta que el Ateneo crezca y se multiplique en varias sedes, tanto en las zonas residenciales del Este, como en barriadas populares como Petare. "Ellos creen que nosotros, sin el edificio, vamos a desaparecer. Pero vamos a salir reforzados. Hemos dicho que al salir de allí necesitamos tres o cuatro sedes en Caracas. Ya tendrán noticias de ello, no vayan a creer que vamos a cambiar un ápice de lo que ha sido nuestra línea de trabajo ", dijo.

"No me importa Lina Ron o La Piedrita, quienes nos amenazaron… El Presidente de la República debe recordar que, en momentos en los que sus ideas no eran aceptadas, encontró un espacio dentro del Ateneo para sus pensamientos y posiciones; cuando salió de la cárcel de Yare, llegó al Ateneo", puntualizó.

El Ministro atendió el teléfono

El Ateneo de Caracas antes era manejado por el Ministerio de Finanzas y ahora pertenecerá al despacho de Cultura. URBE llamó al Ministro de la Cultura, el veterinario Héctor Soto, y, después de muchos intentos, nos atendió el celular y dijo:

“La nueva sede de Unearte significa un respiro para sus estudiantes de teatro y danza que requerían un espacio como ése para desarrollar sus disciplinas; la universidad no se apropiará ni secuestrará la infraestructura, sino que dará apertura a los espacios para la mayor participación posible… estamos muy contentos porque el esfuerzo del Gobierno se hizo visible”, afirmó. Continuó diciendo que “los grupos que allí hacían vida seguirán con las puertas abiertas, con la diferencia de que no se cobrarán entradas y sus actividades las coordinará la UBV”.

La Universidad de las Artes es una fusión de los institutos de danza, de música y de artes plásticas, cuyos estudiantes pertenecen, mayoritariamente, a la Universidad Bolivariana de Venezuela. “El edificio donde opera el Ateneo vuelve a formar parte de la administración pública, vuelve a ser para el acceso y uso de todos los venezolanos, es del pueblo y al pueblo va”, resaltó.

OTROS CASOS

Pero no sólo el Ateneo ha cambiado. El parque Miranda se llama así desde que fue destruida la carabela de Colón para poner, en su lugar, al buque Leander de Francisco de Miranda en una réplica de tamaño real, prometida desde hace más de dos años y que aún no está lista. Asimismo, parte de las áreas del lugar fueron tomadas por el Metro de Caracas para la construcción de un nuevo tramo, por lo que los usuarios del parque se han molestado y, en más de una ocasión, han roto las cercas de la obra. Ahí, iban a preservar el pavón (especie de pez) en las lagunas que hoy están secas.


El Celarg es otro caso emblemático, puesto que, desde hace algunos meses, sus exposiciones tienen corte político, como el foro “El amor en tiempos de Revolución y cómo enamorar a un chavista”, con la ponencia de Roberto Hernández y el periodista Roberto Malaver. También, se ofreció recientemente un análisis de Los Simpsons, titulado “La decadencia como entretenimiento” en la que se afirmó que la serie “viola los derechos humanos fundamentales y hay un contenido ofensivo que se enorgullece, por ejemplo, de convertir a Fidel Castro en un ladrón y a Hugo Chávez en un terrorista desesperado por comprar uranio”, entre otros argumentos fundamentales.

El Centro de Arte La Estancia ahora está en manos de “la nueva Pdvsa” y su presidenta es Beatrice Sansó de Ramírez, esposa del Ministro de Energía y Minas, Rafael Ramírez. Allí, ya no hay tardes de jazz, pero sí eventuales conciertos de bandas locales de rock; las exposiciones de fotografía muestran los juegos tradicionales venezolanos (metras, papagayo, gurrufío) y temas similares.

Ante toda esta radiografía, la gente ha optado por recrearse en lugares como el nuevo Teatrex de El Hatillo, el espacio plural del Trasnocho Cultural del Paseo Las Mercedes, el teatro Escena 8, el Caracas Theater Club de San Román, las playas del Litoral Central durante los fines de semana o, simplemente, encerrarse en los centros comerciales.

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