Negros arrechos

Por Marysabel Sánchez Bouttó
urbe@planetaurbe.com

“Échate cloro”, contestó ella al piropo que Milco se había animado a lanzarle cuando caminaba por los predios de Caricuao. Ésa, entre otras anécdotas, fue la motivación que encontró Milco Chacoa para crear una organización que reivindique la negritud en Venezuela y, a largo plazo, más allá de nuestras fronteras.

Y es que, pese a que reconoce que somos parte de una sociedad multiétnica, ha sentido que en el país, ser negro no es una ventaja. “No estamos resentidos ni victimados, pero queremos saldar una deuda que data desde hace más de cinco siglos y que se evidencia, por poner un ejemplo claro, en los medios de comunicación”, afirma.


Por eso nació Africaracas en el 2005, buscando defender y rescatar el legado africano, a través de la inclusión y el rescate de la conciencia. Y, para sorpresa de muchos, la idea ha calado bien, sobre todo entre los universitarios; pues estos panas utilizan la cultura para alcanzar sus objetivos.

Así, se han aliado con unas 30 agrupaciones musicales de la parroquia Caricuao –Jah bafana, Instituto Libertad, Jahalfa omega y Familia negra, entre otras– para organizar conciertos, antecedidos por un foro o exposición de algún intelectual que deje un mensaje claro a los jóvenes, en favor de la tolerancia que procuran; asegurando que no se trata de una lucha “de negros”, sino de todos quienes consideren que merecen más respeto del que reciben.

“Cuando vas a buscar empleo, te encuentras con frases como ‘Se exige buena presencia’… eso significa que no puedes ser muy gordito o tener la piel muy oscura; si no, ¿por qué crees que en una entrevista de trabajo te piden un curriculum con foto actualizada?”, cuestiona Milco.

Tal parece que el asunto tiene amplios alcances que se extienden hasta numerosas discotecas, sobre todo del Centro San Ignacio, donde las personas de color son excluidas a todas luces. Asimismo, algunas cadenas de tiendas no tienen empleados “prietos” y la presencia de nuevos actores o anclas con marcados rasgos africanos es casi nula en la televisión nacional.

Con todas estas razones bajo la manga, Africaracas ha tomado las universidades para dirigir actividades como la exposición “Humano y Libre”, en la que participaron 30 grafiteros que pintaron los derechos contemplados en la Carta Interamericana; evento que logró llamar la atención del militante de la lucha afroamericana de Nueva York, Faro II Smith, quien impulsó un recital conjunto de rap poético en defensa del poder de la raza negra.

Además de promover actividades culturales, solicitaron al Ministerio de Educación la inclusión de los afrovenezolanos en el diseño curricular, sobre la base de que fueron despojados de sus lenguas nativas y de su cultura (la que más o menos permanece en el país es la Yoruba). Los dirigentes de Africaracas se identifican con la izquierda, pero, aseguran, que no están adheridos y que a su lucha puede unirse cualquiera que lo desee, sin importar su tendencia política u otro factor. De hecho, critican que los afrodescendientes sean utilizados como bandera política por el presidente Chávez, quien “no se ha dedicado” a erradicar la estigmatización social.


Además, el Ministerio de Relaciones Exteriores se negó a depositar las firmas de Durba (Suráfrica) en contra de la discriminación en el 2001, asegurando que “eso no existe en Venezuela”, pese a que Aristóbulo Istúriz –por ejemplo– es parte de la Red de Organizaciones Afrovenezolanas.

“Ya basta de que utilicen el adjetivo ‘negrito’ de manera peyorativa para ubicarte en lo último de la escala social y eso es lo que intentamos”, puntualiza su presidente. Africaracas realizará, en octubre, una gira universitaria que promoverá el talento de las agrupaciones musicales involucradas en el movimiento, para seguir enalteciendo a la piel oscura.

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