Vergüenza a la que llaman centro

Galería del deterioro (I) / Candelaria – San Bernardino


El casco central de Caracas luce el rastro aciago del abandono, con el que el ciudadano tropieza en cada calle, en cada acera; se respira el caos, se camina entre la basura y se libra una lucha continua contra el miedo, a consecuencia del hampa.

Candelaria y San Bernardino son dos parroquias colindantes del municipio Libertador, que lleva en su seno una data histórica que testimonia la evolución colonial, republicana, moderna y contemporánea de la ciudad.

En el caso de San Bernardino, la inseguridad es el punto más álgido. Transitar por el elevado es una odisea, a juicio de quienes frecuentan el lugar, debido al número de indigentes que allí "habitan" y que merodean por la zona. "Generan basura y nos dan temor, porque son demasiados", dijo Luis Jiménez.

El nuevo centro comercial Sambil es la raíz de una serie de problemas que aquejan a los vecinos; el tránsito vehicular colapsa debido al traslado continuo de materiales de construcción en camiones y la maquinaria pesada genera ruidos molestos a los residentes. Candelaria, por su parte, es uno de los lugares con mayor tradición y arraigo de Caracas; allí convergen edificios modernos y casas coloniales que datan del siglo XVII.

Los moradores del casco norte manifiestan que la recolección de basura es muy irregular, puesto que en ocasiones los camiones pasan cada tres días, no existiendo periodicidad definida. Sin embargo, los miembros del consejo comunal Carsaca, preocupados especialmente por la plaza, designaron una cooperativa encargada de la limpieza. Su labor es monitoreada permanentemente y la estrategia ha aportado resultados favorables, según aseguraron.

La iluminación es el aspecto que más preocupa a la comunidad, al acentuar los índices delictivos. Maxi Fuentes dijo que los postes y lámparas carecen de bombillos en el sector San Felipe a Río y, a oscuras, los menesterosos roban a la gente con armas blancas para satisfacer sus vicios. Actualmente, se está ejecutando un proyecto de alumbrado en el casco norte, realizado en consonancia entre la Alcaldía de Libertador, La Electricidad de Caracas y los consejos comunales que allí hacen vida, lo cual se hizo posible luego de un año de gestiones.

Aspectos del daño en la ciudad

LA VIALIDAD es uno de los aspectos más precarios. Los conductores deben esquivar los huecos en la avenida Urdaneta. Una comisión del Minfra realiza labores de asfaltado a altas horas de la noche en la esquina de Ánimas, sin resultados visibles hasta el momento.

EL PATRULLAJE POLICIAL se ha incrementado notablemente, según los vecinos. Sin embargo, resulta paradójico que quienes deben hacer cumplir las leyes y resguardar el orden público se muestren al margen. El funcionario y su parrillero andan sin cascos en San Bernardino.

LOS INDIGENTES tienen sus puestos de pernocta fijos en las adyacencias de Parque Caracas, diagonal a la funeraria El Valle. Cartones, sábanas y otros enseres quedan regados por las aceras cuando ellos salen a merodear en las cercanías. Los peatones parecen acostumbrarse.

LAS ACERAS presentan contundente afectación. Los peatones deben hacer maromas para evadirlas; muchos han optado por caminar por el hombrillo de las calles, pues se empoza el agua en la esquina de Punceres, cerca del puente Fuerzas Armadas.

LA ESTRUCTURA del elevado de San Bernardino está visiblemente deteriorada. Las defensas de uno de los extremos están desprendidas y el asfaltado se halla en mal estado. Debajo del puente, familias de mendigos tienen hamacas colgadas y demás.


EL PASEO ANAUCO, cerca de la plaza La Estrella, en pleno corazón de San Bernardino, muestra su peor cara. El cráter alberga gran cantidad de roedores y desechos que allí se acumulan. Los vecinos reclaman el espacio en el que antes solían pasar la tarde.

Fotos: Eduardo Fuentes

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