"Dejé los días tormentosos y ahora me dedico a la gente"

Manuitt retomó su pasión por la religión y la escultura, luego de salir de prisión

"Desde que yo era una muchachita y vivía en San Juan de los Morros, mi tierra natal, luchaba tenazmente por las pequeñas fincas que tenía mi familia; en ese entonces, gobernaban los adecos y nunca me metieron presa... qué cosas que vine a caer tras las rejas en tiempos de la revolución que he sudado con creces, ¡por Dios!" Es la reflexión que hoy, luego del intenso camino recorrido, realiza la llamada "Comandante" Manuitt.

Es una mujer del llano, amante de los animales; no en vano, tenía una vaca como mascota, que se hizo famosa por su frustrado debut televisivo en Aló Presidente; dice que no sabe a dónde fue a parar.

Es recordada por promover las primeras invasiones urbanas en la capital. Fue detenida por órdenes directas de Freddy Bernal, respondiendo a cargos de agavillamiento, resistencia a la autoridad e intimidación pública, relacionados con los disturbios ocurridos en Caracas en el 2004 y permaneció en la sede de la Disip hasta hace dos años.

Mientras Yasmín Rosa Manuitt pagaba aquel "pase de factura", decidió encontrarse consigo misma. Se dedicó a una de sus principales aficiones: la escultura. En prisión, coincidió alguna vez con Henrique Capriles Radonski, quien le confesó admirarla debido a su quehacer artístico nunca reconocido.

La "Comandante" le hacía seguimiento, desde adentro, a sus causas de siempre y ahora confiesa haber cerrado lo que calificó como "capítulos tormentosos" de su vida. "Conocí la traición y la venganza", afirmó.

Lina Ron es un tema que le causa suspicacia. Dice que ella sale a la calle a diario y la gente la saluda, se alegra al verla; "lamento que Lina no pueda decir lo mismo. Cada quien recibe lo que le corresponde... la justicia divina se encargará de eso", sentenció; al tiempo que reconoció haber sufrido debido a los insultos que el Gobierno le lanzó a su familia, según sostuvo.

Manuitt confesó que le produce gracia inocente que la gente piense que ahora es evangélica o santera. "Sí, he tenido que cruzarme y protegerme, pero no es como lo pintan. Yo siempre he sido muy católica, fui criada por monjas y curas", comentó.

Desde que salió en libertad, se dedica enteramente a la casa "Misioneros de Jesús", ubicada diagonal al mercado de Quinta Crespo, que funciona donde antes estaba una sede de la Misión Negra Hipólita.

Ahí, atiende a unas 200 familias y 126 niños, discapacitados en su mayoría. Consiguen el sustento a través de la economía informal, pero también agradecen el aporte de algunas Organi- zaciones No Gubernamentales (ONG) y la misma Manuitt ha conseguido vender sus esculturas con éxito.

"En la casa Misioneros de Jesús, viven muchachos que quedaron discapacitados en medio de enfrentamientos entre las brigadas motorizadas con las que me identificaba e incluso desertores de Lina", dijo.

Manuitt está gestionando una casa alimentaria para las personas a las que atiende; afirmó que entre ellos existe cierta dosis de miedo a que vayan a desalojarlos; "eso sería imperdonable. Hay tanta gente junto al Presidente que no ha movido un dedo por la revolución, que se rezagó en los momentos difíciles, y yo que di la cara terminé siendo una mártir", cuestionó.

Afirmó que su seguridad no le preocupa, pese a que, eventualmente, pasan "resentidos" por las afueras de su casa vociferando improperios. "Soy la misma mujer amante de las mascotas, de las flores, del arte; pero también soy aquella que fue escolta del papá de Chávez. Nunca tuve mayores aspiraciones, pero la vaca se la comió otro", puntualizó.

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